martes, 5 de noviembre de 2013

Rancagua



Pequeñas, humildes, casi inadvertidas.

viernes, 18 de octubre de 2013

Zero





 De un círculo vicioso nació Zero, el súper héroe inútil, paladín de la calamidad.

Rapunzel



Jodida Rapunzel: tanto morbo por ese cabello que del color del trigo maduro pasó al ceniciento más feo. Dígame la vez que le cayeron piojos. O aquéllos horrendos ataques de caspa que duraban años. El príncipe encantado gastó fortunas en shampoo, en tratamientos capilares. Hasta que se hartó, y antes de abandonarla para siempre la dejó hecha una momia, bien envuelta con sus propias trenzas.

Heidi



Heidi abandona la ciudad. Está harta del estrés, de la estúpida señorita Rottenmayer, y de la aburrida amistad con Clarita. Decide volver a las montañas para buscar de nuevo a su amado Pedro. En la cabaña más apartada, es recibida con timidez y distancia. A Heidi esto le hace saltar el corazón. Y resuelve salir de dudas: pregunta a Pedro si se ha casado. Él responde que sí. Cuando la invitan a pasar, Heidi se encuentra con un lugar apacible. Un fuego acogedor arde en el hogar, y Pedro  da entonces su silbido de costumbre. Aparece Campanita, acompañada por dos niños-sátiro hermosísimos.

Olsen






La historia era que Jimmy Olsen quedó con Superman todas las tardes, bajo la excusa de un reportaje gráfico sobre los rascacielos de Metrópolis. Esto empezó a hacérsele raro, pero que muy raro a Loise Lane.

Pinocho



Pinocho pidió al hada volver a ser de madera. Le daba lo mismo que notaran sus mentiras. En el trabajo, sus compañeros odiaron a esa larga nariz metiéndose en todas partes. En casa, su señora no opinaba lo mismo.

Unauthorized

"Me tienes que jurar por tu vida que nuestro amor ha sido sincero y discreto", dice Tarzán a Chita con dulzura.
-Sí- contesta ella, pensando en las jugosas ganancias que ofrecerá ese proyecto de biografía no autorizada.

Wonder woman





La Mujer Maravilla en su avión invisible. La Mujer Maravilla, siempre visible y luchando contra el crimen así, tan ligerita de ropas, usando el lazo mágico para amarrar a sus amantes y obligarlos a gemir la verdad. La Mujer Maravilla era una maravilla del exhibicionismo y en el arte del bondage.

Bibliófilo



Antes que su mujer rematara gritando, "y te llevas toda esa cochina mierda de aquí", el bibliófilo ya tenía el orden dispuesto en su cabeza: procedería por género, título, autor...