miércoles, 5 de diciembre de 2012

Aquéllos largos y monótonos días de espera en Ítaca.


Penélope debió tirarse a todos sus pretendientes, habría sido lo más justo.

Dura lex sed lex.


Ése magnífico sueño que deja de serlo por la argucia de un "vacío legal"

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cinco


El sueño que son dos sueños simultáneos: en uno de ellos es un personaje doliente, sufriente, que sólo se mira el ombligo y se queja de la vida sin cesar. En el otro, es la persona que la escucha con paciencia,  comprensión, y sobre todo se impone el respetuoso deber de oír y no juzgar. Mejor dicho, no es eso, es que no se atreve. O peor aún, la voz no le sale por más que intenta decir algo. Mira bien y piensa que no se trata de dos sueños sino de una  pesadilla larga y tediosa . 

Cuatro


El sueño en que aparece Céline, convertido en un feroz perro que azuza gente hasta las cercanías de una torre, donde un francotirador (que también es Céline) los va derribando uno por uno. La munición que emplea no es la corriente, son balas de lucidez.  

lunes, 12 de noviembre de 2012

Tres


Sueña con serpientes, con serpientes de mar, con cierto mar, ay con serpientes sueña él. Se le enroscan en brazos y piernas, lo arrastran al fondo y cuando está a punto de ahogarse oye aplausos y gritos a lo lejos: "Otra, otra, otra". 

Dos


Sueña que regresa en el tiempo hasta ése balneario en 1995. Que la encuentra otra vez en medio de aquélla fiesta ridícula y cambia su reino por aquél par de pies maravillosos, como siempre debió ser. 

Uno

Se sueña viejo, acabado, pero enamorado perdidamente de una delicada y grácil gimnasta rusa. Ella le tiende una manito pálida: "Dmitriéva". Él, olvida su nombre y, por responder cualquier cosa, dice: Nabokov. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

35.


Murió Renato y no lo sabía. Otro Rodríguez más que se nos va (antes de él ya nos dejó Argenis) Hace cuatro meses en que iría a averiguar si  El Embrujo del Olor a Huevos Fritos (que no es una joda, se trata del nombre de una de sus novelas), puede darse también al otro lado. Hará otra vez de carpintero, de actor de cine, de aseador, de periodista, de torero, de bonchón profesional, de cocinero, allá en la tierra de los manantiales amarillos de donde jamás se regresa. A preguntarse si fue escritor, si dejaría realmente algo que valiera la pena. Julio Ramón Ribeyro o Salvador Garmendia volverán a tacharlo de advenedizo, de pésimo narrador. Incluso le dirán que no fue artista. A ésas alturas, él sabrá de sobra lo que son los grupitos y mafias literarias (pan de cada día en América Latina)  y, con ésa libertad que tuvo siempre para ir y venir por el mundo, para ver y conocer, se les reirá en la cara mientras les baila un merencumbé.
Tarde me despido, Renato, como suele ser mi costumbre. De tener algún libro tuyo ahora, te leería. 
Gracias por todo.



miércoles, 10 de octubre de 2012

34.



Eva pequeña, inquieta, loca, juguetona. Eva, la que pide desayuno con todo descaro y con toda urgencia. Eva, la de las cinco vidas (las otras dos que faltan las dejó cuando por poco se ahorca en el patio de la casa, o casi la destroza aquél otro gato inmenso) Eva ronrona que acompaña sin que la haya enseñado nadie y, sobre todo, sin que nadie se lo pida. Eva enrollada, caracolito dormido.    


33.


La tolerancia sería finalmente el reconocimiento a nuestra natural intolerancia. Aceptar que hay un otro que vive y respira, aunque la mayoría de las veces soñemos despiertos con partirle un bate en la cabeza o meterle un zapato en la boca. O que lamentemos profundamente que las granadas que usa el personaje Blade el Cazavampiros, no existan.