
INCONFORMES/ QUEJOSOS
La primera protesta se debió a la hora: unos dijeron que demasiado temprano, otros que era muy tarde para reunirse; el segundo inconveniente vino con el tamaño del salón: que si en exceso ancho, que si angosto, que si feo; la tercera queja tuvo que ver con el calor; la cuarta porque no se trataba de un espacio alfombrado; la quinta vino con la luz insuficiente; la sexta fue porque nadie coincidió en el atuendo; la séptima echó la culpa a la lluvia; la octava, al granizo; la novena, a que no se oía bien lo que se hablaba; en la décima todos coincidieron: ninguno tenía la menor idea del por qué o para qué se habían reunido ese día..
TÍMIDOS
Llegué. Preguntar si aquella era la dirección correcta me daba un terror espantoso. A los demás como que les pasaba lo mismo, sin embargo entramos al recinto evitando mirarnos a la cara. Nos sentamos guardando buena distancia uno del otro. Al cabo de algunas horas, todo seguía siendo silencio, quebrado de cuando en cuando por tosecitas nerviosas o por incómodos carraspeos. Hasta que salió el que parecía iba a dirigirnos la palabra, asustado y frotándose las manos brillantes de sudor. Balbuceó, tartamudeó y luego, sin poder contenerse, estalló en sollozos. Yo sentí una pena inmensa por él. Arrepentido, quise salir corriendo enseguida. O mejor no, trágame tierra.
NOSTÁLGICOS
El pasado es lo mejor que tenemos, lo más nuestro. Se dejó sufrir o gozar, como prefieran. Y se deja, sobre todo, pensar. Bendito consuelo que tiene lo fenecido de dejarse rememorar entre la humareda o los remolinos. Una y otra vez ese tropel confuso que nos acude cuando nadie parece notarlo.
La primera protesta se debió a la hora: unos dijeron que demasiado temprano, otros que era muy tarde para reunirse; el segundo inconveniente vino con el tamaño del salón: que si en exceso ancho, que si angosto, que si feo; la tercera queja tuvo que ver con el calor; la cuarta porque no se trataba de un espacio alfombrado; la quinta vino con la luz insuficiente; la sexta fue porque nadie coincidió en el atuendo; la séptima echó la culpa a la lluvia; la octava, al granizo; la novena, a que no se oía bien lo que se hablaba; en la décima todos coincidieron: ninguno tenía la menor idea del por qué o para qué se habían reunido ese día..
TÍMIDOS
Llegué. Preguntar si aquella era la dirección correcta me daba un terror espantoso. A los demás como que les pasaba lo mismo, sin embargo entramos al recinto evitando mirarnos a la cara. Nos sentamos guardando buena distancia uno del otro. Al cabo de algunas horas, todo seguía siendo silencio, quebrado de cuando en cuando por tosecitas nerviosas o por incómodos carraspeos. Hasta que salió el que parecía iba a dirigirnos la palabra, asustado y frotándose las manos brillantes de sudor. Balbuceó, tartamudeó y luego, sin poder contenerse, estalló en sollozos. Yo sentí una pena inmensa por él. Arrepentido, quise salir corriendo enseguida. O mejor no, trágame tierra.
NOSTÁLGICOS
El pasado es lo mejor que tenemos, lo más nuestro. Se dejó sufrir o gozar, como prefieran. Y se deja, sobre todo, pensar. Bendito consuelo que tiene lo fenecido de dejarse rememorar entre la humareda o los remolinos. Una y otra vez ese tropel confuso que nos acude cuando nadie parece notarlo.

Pertenezco a algunas de esas cofradias sin pertenercer, asi que mejor me retiro .... (jaja)
Un besito
Me gustan mucho estas cofradías... quizá porque por momentos formamos parte de ellas.
Bacci
A
Los tres son muy buenos, pero Inconformes es el que gana, para mí.
A vos saludos y olé
Que inconformidad tan arre...! xD Como siempre: un gusto leer tus textos.
Nos vemos!
Exactamente, como el día que tienes esa cita importantísima pero no sabes con quién
y ella tampoco