
Que no enraiza lo feliz
en lo externo
-que a sí mismo
se bastaría-
sino que arma
su nido en el terco
voluble y efímero
corazón del hombre
como el paso raro
milagroso
de la más singular
y rutilante
estrella fugaz
y sólo así
el codiciarla
merezca siempre
la pena

Cierto, cómo aprehender lo imposible, retener para siempre ese inevitable sentimiento de vacío. Sos una ratica ché...
Saludos!!!
Codicia: ¿hay otra palabra que pueda definir mejor la condición humana?.
Sí.
Buen poema: que expresa; que justifica.
Nos vemos!