El terrible y ominoso Pentágono... utilizado para la investigación hidropónica, nuevas vacunas y, en general, todo lo que redundase en beneficio de la humanidad. Cuando sobrevenía esta pesadilla recurrente, Juancito Proletario despertaba empapado en sudor, el corazón en la boca y se santiguaba por las dudas. Porque nunca se sabe; nunca se sabía por dónde atacaba el enemigo, la tentación. "¡No, no hemos sido tan demagogos... no lo hemos sido!", se repetía casi a gritos, golpeándose el pecho.

Buenisimos Omar. Pero el que màs me gusto fue el del Pentagono. Te botaste.
Saludos y felicitaciones...